A medida que fui creciendo, uno de mis mayores problemas era que no encontraba nada que realmente favoreciera mi tono de piel, que me hiciera lucir más viva o que resaltara un poco mi color.
Siempre pensé que tener mucha ropa en el clóset me iba a facilitar decidir qué ponerme por las mañanas… pero la verdad es que no es así.
Con el tiempo entendí que no se trata de tener más, sino de elegir mejor.
Por eso hoy quiero contarte cuáles son los tres colores que sí o sí deberían estar en tu clóset si quieres resaltar y favorecer tu tono de piel sin complicarte tanto.
COLOR CAFÉ:
El primero es el café chocolate.
Y siento que muchas veces lo dejamos de lado porque pensamos que es aburrido o demasiado serio… pero la verdad es que es de los colores más elegantes que existen.
El café chocolate le da estructura a cualquier outfit. Hace que incluso algo básico se vea más arreglado. Además, combina con casi todo y se ve bien en cualquier tono de piel porque no es tan fuerte como el negro, pero tampoco pasa desapercibido.
Desde que empecé a usar más tonos café, me di cuenta que mis outfits se veían más “armados”, aunque fueran súper sencillos.
COLOR BEIGE:
El segundo es el beige, pero no cualquier beige… uno cálido.
Porque algo que me pasaba mucho era que usaba blancos o tonos muy fríos y sentía que mi piel se veía apagada, como sin vida. Hasta que entendí que no todos los neutros funcionan igual.
El beige cálido ilumina muchísimo más, hace que tu piel se vea más sana y combina literal con todo. Es de esos colores que puedes usar en blusas, pantalones, blazers o incluso accesorios y siempre se va a ver elegante.
Para mí, el beige correcto hace que el outfit se vea limpio, pero sin quitarle protagonismo a tu tono de piel.
MAGENTA:
Y el tercero es el magenta.
Este es ese color que muchas veces da miedo usar porque es llamativo… pero justo por eso funciona. El magenta le da vida inmediata a cualquier outfit y hace que tu piel resalte muchísimo más.
A mí me gusta porque no es un rosa “tierno”, es un rosa con fuerza. Tiene presencia. Y cuando lo usas, automáticamente el look se ve más interesante, aunque sea una prenda súper básica.
Siento que todas necesitamos al menos un color así en el clóset. Uno que no sea neutro, que no sea discreto, sino que te haga sentir segura y que se note que estás ahí.
Al final entendí que no necesito un clóset lleno para vestirme mejor. Necesito colores que realmente trabajen a mi favor.
Un tono oscuro que me dé estructura, uno neutro que ilumine mi piel y uno vibrante que me haga sentir segura.
Desde que empecé a fijarme más en los colores y menos en la cantidad, vestirme en las mañanas dejó de ser tan complicado. Y lo mejor es que siento que ahora mi ropa sí resalta mi tono de piel en lugar de apagarlo.
A veces no es cuestión de comprar más… es cuestión de elegir mejor.











